No me dejo de sorprender y eso he aprendido a valorarlo, junto con otras tantas actitudes que he ido descubriendo en mí y que muchas personas que se han cruzado en mi camino me han mostrado cariñosamente...En algunos aspectos somos tan predecibles, con necesidades tan primitivas y simples, ¿por qué no sólo relajarse como esta pequeña niña y el oso?...
Sigo creyendo que hay sincronías en la vida, que tampoco me dejan de sorprender...
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